lunes, 10 de mayo de 2010

Montañismo insensato

A quien pueda interesar.

Salvador Sostres ha publicado, en http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/guantanamo/2010/05/06/la-locura-del-montanismo.html, que "Oiarzábal y Calafat, y los que ponen en riesgo sus vidas de un modo tan absoluto y absurdo, son culpables de nihilismo y de frivolidad, de no valorar la gracia que se les ha concedido de estar vivos."

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Sr. Sostres:

En desacuerdo con buena parte de sus opiniones, las agradezco. Me parecen más sinceras que las de algunos "practicantes del montañismo" que han alcanzado la popularidad.

Todo lo relacionado con su sesudo texto, titulado "La locura del montanismo", me revela cuán necio es el deseo de buscar problemas tanto escribiendo como escalando.

¡Qué ignorancia la de Petrarca! Arriesgó su preciada vida cuando ascendió al monte Ventoux, sin los recursos de hoy, con la peregrina necesidad de elevar su espíritu para estar más cerca del Altísimo.

Jesucristo nuestro Señor le conserve muchos años tan iluminado punto de vista, Sr. Sostres, para que siga ilustrando en El Mundo sobre "la paja en ojo ajeno" con la privilegiada gracia de no encontrar vigas en el suyo.

Reciba un cordial saludo.

Sevi

Anónimo dijo...

Cuánta razón tiene, Sr. Sostres, aunque los montañeros piensen que no le sobra demasiada.

Esos aludidos insensatos que van a la montaña para "meterse en problemas" [...] asumiendo un riesgo físico", merecen grilletes en los tobillos con pena de trabajos forzados útiles a la sociedad; por ejemplo, "rebajando la sierra". Tampoco estaría mal aplicar ajuste de gola mediante garrote vil a cuantos rehusaren semejantes menesteres. El acto compasivo del potro podría ser una opción para montañeras arrepentidas que aspiraran a alcanzar la altura de Edurne Pasabán Lizarribar.

¡Dios qué buenos vasallos hubiésemos sido, usted y yo Sr. Sostres, si Torquemada viviera!

Reciba mi más cordial enhorabuena por su fe ciega, su buena pluma y su necesidad de consolidar su pertencia a la benemérita comunidad católica. Que la razón siga guiando su elocuencia durante muchos años y, finalmente, libre de pecado original, reciba la Extrema unción en su lecho sin haber arriesgado jamás inútilmente su vida.

Mefistófeles

Domingo dijo...

Todo el tiempo que se le dedique a este individuo es una acto de falta de respeto a los humanos.

Ni es catolico,ni cristiano, ni sabe lo que es, y para llamar la atencion o hacerse famosillo, tiene que despotricar, casi como en esos programas basuras de la tele.Aqui el que dice idioteces "triunfa", claro entre los necios.

Afortunadamente Sr. Sotres, Vd. no esta en la montaña, pues podrian hasta secarse los árboles.

Sea más humilde si conoce lo que significa, más comedido, y si se esfuerza a lo mejor hasta mas sensato.

Como dice Mefistofeles reciba la Extrema Uncion.

Anónimo dijo...

El Nihilismo y la frivolidad efectivamente son males modernos, pero quizá de aquellos mutantes de escritorio que se han olvidado que la profunda naturaleza humana ha sido la de enfrentar los riesgos y los retos con estrategia, perseverancia y huevos; elementos que se actualizan en la escalada de alta montaña.

Los mutontos deberían de valorar la gracia que se les ha concedido de poder pensar o por lo menos de poder escribir, antes de atreverse a publicaru semejantes pecados a la inteligente comprensión de la compleja y diversa conducta humana.

Suzuki Tanaka

p.s.: perdón si mi castellano no es muy bueno

Visón dijo...

Sr. Sotres no se autocensure gratuitamente. Olvide sus complejos. Permítase pasear un día entero por la montaña y regresar al atardecer. Seguro que después quedará atónito del sinsentido de su artículo.

Dese cuenta que es usted un portavoz, a través del blog de un periódico, de la sociedad cada vez más vulgar y gris a la que se refiere. ¿No ha pensado en que es usted producto de ella, un títere triste y ciego?

En su texto se observa falta de conocimiento sobre la historia de la Montaña. Es posible que sea usted una persona cultivada porque no practica el montañismo.

Triste favor se hace a sí mismo, al espacio del blog que le facilita el periódico y a los lectores de éste.

Deje de ser tan maduro y cultivado Sr. Sostres. Ponga menos fronteras de barro sobre lo que no vive, siente ni entiende.

Insisto, sea valiente, aproveche la oportunidad de pasear por la montaña y regresar al atardecer. Su yo y sus sentimientos hacia la vida y los demás estarán más en armonía que escribiendo incoherencias.

Anónimo dijo...

Juraría que ese Sostres está poseído por mi suegra.

Andes info dijo...

Estimados amigos:

Valoramos los comentarios ingeniosos e irónicos, pero sin insultos, ni expresiones soeces ni descalificaciones gratuitas.

Pedimos disculpas al autor del comentario que acabamos de rechazar. Agraderecemos su compresión y le animamos a que mande otro basado en un análisis sobre la opinión que nos ocupa.

Andes Info

Anónimo dijo...

Bonito hilo de discusión, desde luego que da juego.

Me gustaría participar en este debate dialéctico, suscitado por el Sr. Sotres. Por ello, como no estoy de acuerdo con algunas de las cosas que comenta, voy a reflexionar en voz alta sobre lo que en su artículo indica.

"Los llamados deportes de riesgo -que no son deportes sino versiones más o menos sofisticadas de la ruleta rusa- tienen un prestigio que sólo se entiende en una sociedad cada vez más vulgar y más gris, que ha perdido la tensión espiritual y el temor de Dios."

Le puedo asegurar que los deportes de riesgo no son una ruleta rusa. Le aseguro que si de ello se tratase, nadie los practicaría. Si es verdad que existe riesgo, pero con las medidas adecuadas intentamos minimizarlo. Suponer que quien practica estos deportes ha perdido el temor de Dios, es pensar que todos somos practicantes. Por favor Sr. Sotres, no me juzgue a razón de sus creencias a mi que no las comparto.

También es verdad que esta sociedad se ha convertido más vulgar y gris. Seguramente la culpa lo tiene el engranaje de la sociedad que nos tiene estupidizados con la TV, el tutelarnos en nuestra libertad de decisión, que nos pongamos el cinturón de seguridad porque es bueno para nosotros, además por ley, que si no nos multarán, etc, etc. Seguramente muchos de nosotros preferimos la naturaleza en estado salvaje para sentirnos precisamente eso... ¡¡vivos!! sin ningún factor externo que coharte nuestro poder de decisión.

Practicar deportes, en especial los de riesgo es estar en contacto directo, muy directo, con la naturaleza. Cuándo se escala una pared, solo estamos nosotros, la pared y nuestras artes para subir. Le puedo asegurar que no existen medios de transportes públicos para alcanzar la mayoria de los lugares que alcanzamos ni escaleras mecánicas por donde desplazarnos.

Tampoco debe olvidar que hay gente que se gana la vida con este tipo de deportes, ya sea el mismo Juanito Oiarzabal, Edurne o Carlos Sainz en el caso del Dákar. Para ellos creo que está justificado asistir a estos eventos. Para el resto de los que no tenemos esa suerte, solo nos queda el deleite anímico.

"Pero los que ponen en riesgo sus vidas sin ningún propósito que sea metáfora de la Cruz no son deportistas, son gente que intentan resolver sus problemas personales huyendo de ellos al fondo de un desierto o a la cumbre de una montaña. Darles pátina de héroes es puro relativismo y no haber comprendido la misión de los hombres en la Tierra."

Si usted dice que no somos deportistas. Pues vale. No lo somos. Pero nos gusta hacer lo que hacemos. Para que nos vamos a pelear por simples denominaciones.

Seguramente hay muchas cosas de las que usted promulga que no disfrutamos, ya sea por falta de tiempo o por desconocimiento, pero que se va a hacer... nosotros no tenemos recursos ilimitados de tiempo o dinero. Lo importante es que hemos decidido optar por unos de los muchos caminos que nos brinda la vida y disfrutamos con ello.

Por terminar, Sr. Sotres, le invito a dar una vuelta por algunos de nuestros impresionantes parajes españoles sin riesgo alguno: Pirineos, Picos de Europa, etc. e intente entender porque hacemos alguna de las cosas que hacemos.

Como reza un viejo dicho anónimo y en mi tierra... "Hay gente pa tó"

Juan Carlos Rey

diegofch dijo...

El valor, la compasión, la ternura, la lealtad, el compromiso, ser capaz de llevar un poco más allá los límites de la humanidad y formar una familia son valores que definen a los escaladores en general y son valores que se reflejan en su vida fuera de la montaña sean de una, otra o ninguna religión.

No voy a caer en el error de juzgar a mi prójimo o lanzar la primera piedra como dicen los cristianos. Creo que la tolerancia es un valor que también hay que cultivar.

Diego Fernandez