jueves, 28 de febrero de 2013

España. Escalada en hielo y terreno mixto. Técnica. Graduación. Parte I

«Al igual que en otras facetas de la vida, no existe una tabla de grados de dificultad con el mismo lenguaje para todos los países, ni para regiones con la misma bandera, ni siquiera para comunidades cercanas.»

Carlos Gallego Martínez, se propone simplificar aquí la comunicación de los datos técnicos, referida en concreto a la graduación, sobre una ascensión o escalada en hielo/roca.






Foto colección de Carlos Gallego.



Graduación para escalada en hielo y terreno mixto
Por Carlos Gallego Martínez

Qué podemos decir de las disciplinas que se especializan en un tipo concreto de escalada: tradicional, libre, artificial, deportiva, en bloques (de piedra), en hielo, mixta (hielo, nieve y roca)... drytooling... anglicismo aceptado que viene a denominar la progresión por roca con ayuda de piolet y crampones, unas veces para alcanzar un carámbano lejano y otras como actividad en sí misma, sin olvidar cómo te miran cuando utilizas o no dragoneras. Ah, y de ganchear sobre los seguros ¡ni hablemos!

De todo esto podemos deducir, sin temor alguno, que las discusiones sobre el grado de tal o cual vía pueden llegar a que viejos amigos dejen de hablarse un tiempo... hasta que vuelve la razón y unas cervezas enfrían las cabezas.

La graduación es imprescindible para ofrecer una idea general sobre la dificultad y compromiso de cualquier ruta en montaña, así debería tomarse, porque con letras y números nos permite intuir lo que se nos viene encima.


Alberto Sepúlveda en la vía Moundelhs Glacé (AI4, hielo alpino/cara norte) del
Midi d´Ossau. Pirineo francés.
Foto Carlos Gallego


En nuestra antigua Europa se utilizaba la escala de la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA), organización creada en Chamonix en 1932. Aunque todavía se utiliza la graduación propuesta en sus orígenes, con variantes, lo cierto es que las décadas posteriores añadían actividades de nivel más alto. Actividades que requerían una información más precisa que, por otra parte, añadiera datos sobre la dificultad y el compromiso exigido por la ruta.

Esta escala global antigua, vigente hasta hace pocas décadas ―que recordarán todos aquellos con cierta edad― simplificaba las cosas con las letras F, PD, AD, D, MD y ED: Fácil, Poco Difícil, Algo Difícil, Difícil, Muy Difícil y Extremadamente Difícil. Con esto y una escala cerrada del I al VI grado ―números romanos que indicaban el grado técnico―, con subdivisiones en +/-, se zanjaba el asunto de un plumazo.

Total, que durante muchos años los alpinistas se dirigían al Dru o las Droites de los Alpes con un dibujo de algún conocido en una servilleta, donde ponía MDsup o ED con un garabato al lado que aclaraba: «hay un sexto». No me digáis que no se os encoje el corazón, ¡eh!


Alberto Sepúlveda en la vía Moundelhs Glacé (AI4, hielo alpino/cara norte) del
Midi d´Ossau. Pirineo francés.
Foto Joaquín Gracia


Como aquella escala necesitaba revisión cada país empezó con la suya. Los países del norte de Europa, bendecidos por hielos constantes, pronto elaboraron su propia escala en cuanto a terreno alpino se refiere. Los ingleses, que siempre fueron muy suyos, hicieron lo propio en la escalada en roca; los alemanes, erre que erre, mejoraron la escala UIAA; los franceses, no podían ser menos e imponían su baremo; los italianos se adaptaban a lo más conveniente; los suizos... siempre neutrales. Los españoles... a verlas venir.

También conviven rarezas como la graduación finlandesa o checa. Allende los mares también tenían su particularidad, Norteamérica se dividía entre canadienses ―con una sofisticada escala en cuanto a terreno hielo/mixto, que hoy día es la más utilizada― y los oriundos de Yosemite que dominan el granito. También tienen su rareza en Brasil..., de Australia mejor ni hablar.

Continúa en Parte II.


Julio Pérez en la vía Ginat de las Droites, AI5 hielo alpino/cara norte. Alpes franceses.
Foto Carlos Gallego

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